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viernes, 29 de septiembre de 2017

LAS TRES ARPÍAS



No tiembles, Benazir, ya estás conmigo, tu amado Jalil, ferviente amante, amo y esclavo. Has llegado hasta mí atravesando los muros de piedras Moriscas, desafiando a los que nos condenaron a vivir separados… tú, en esa fría celda… yo, en este repugnante pantano y ahora que me restituiste mi identidad, ahora que puedo recordar aquella noche ardorosa en que me brindaste tu esencia y piel y te hice mía, no serán estas hienas las que nos impedirán estar juntos por siempre, no mientras este león que recuperó la pujanza que de caballerizo dotado estaba, no ha de faltarme coraje para hacer frente a los demonios que me hundieron en el estiércol.

¡No riáis, hijas del demonio, pues ya no les temo ni a sus pezuñas ni a sus fanales que destilan odio color púrpura! Pensasteis que sería vuestro por siempre pero la Dama Nívea trajo a mi doncella y destruyó a vuestro supremo ente sombrío. Él ya no puede dañarnos, no desde la morada del silencio y la oscuridad donde preside el lloro de entidades más prietas que la del mismo Luzbel.
Bien sé que pensabais que sería eternamente larva del cenagal. ¡Pues estáis equivocadas! Es natural,  también yo lo concebí eterno, pero ahora veo la luz y reconozco el camino, el punto exacto debajo de la bóveda celeste cubierta por frondosos árboles donde las huestes del Califa me abandonaron a mi suerte, a la doliente soledad que se quebró con la presencia de tres arpías envueltas con alas de ángel. Sí, lo admito, tuve miedo al verlas vez ante mí. A pesar de la belleza y voluptuosidad que ocultaba su fiereza, esos ojos que miraban ávidos mi desnudez, mirada anhelante, gargantas secas, voz herrumbrada por siglos de erótica demanda, ruego de meretrices clamando por mi sexo. Me hicieron vuestro, no voy a desmentirlo, aun cuando esta revelación haga brotar lágrimas a mi enamorada niña.

Benazir, te lo suplico, mi cuerpo nunca les perteneció, se apoderaron de él, me convirtieron en prisionero de sus oprobios, pero debes creerme, no tenía modo de resistirme. El espanto me dominó, mi hombría se expresó para complacerlas, pero no hubo amor ni pasión, sólo temor que me indujo a cumplir pretendiendo que eran ellas mi destino final. Perdona mi debilidad, Benazir. Si pudieras verte reflejada en aguas cristalinas, advertirías tus ojos llenos de horror, tienes miedo de ellas, mi pequeña. Tú que desafiaste al Califa por amor a mí, les temes, pese a que te tengo asida de la mano y mi pecho se engrandeció para escoltarte hasta el paraíso ¿Por qué no habría de temerles yo, solo con mis tormentos, sabiéndome impedido de escapar?
Ellas me resguardaban de los otros demonios. Ellas, cual jauría de perras rabiosas, me defendían de quienes osaban acercárseme. Sí, Benazir, no son las únicas, hay más, son decenas pero no se muestran, se ocultan, se camuflan, y desde sus escondrijos avasallaban mi juicio. Ellas me volvieron frágil, supeditado a sus caprichos de féminas excitadas a cambio de protección. Empero, nunca les concedí mi alma, esa es sólo tuya; por ella acudían, lo sabía. Más de mi sexo sólo manaba néctar amargo del que aguanta por amor. Mi espíritu estaba fuera de mí, mi cuerpo, extrañado, no tenía esencia, esta quedó en tus entrañas, mi amada. 

Pero ya no temas, no pueden lastimarnos, se agotaron sus energías.
Alcanzo a observar en sus miradas que perdieron el rumbo, sin señor que las guíe por la senda del vicio. Quédate detrás de mí, mi esqueleto, ahora erguido, será tu refugio. Evoco la noche en que, embelesado por tu miel, me dejé prender, pero ya no, jamás volverán a apartarnos, tú y yo somos uno. No vacilaré en enfrentarme al harén de Satán y todos sus estúpidos súbditos si intentan interferir en nuestro destino.
Las arpías picaron mi cerebro, han vaciado mi cráneo, se atiborraron hasta el hartazgo despojándome de cognición a cambio de sus fluidos que, sediento, succioné de sus sexos cual majadero.
Ya no quiero ser un pervertido succionador de los flujos del ardor. Os prometo, adorada Benazir, que no volveré a enredarme en sus brazos, ni consumirme en el deseo de sus lenguas fermentadas.


¡Vosotras perdieron el poder, desquiciadas que se piensan soberanas! ¡Reinas del orbe bruno, no sois más que pobres lémures! Percibo el pavor en sus cuencas, huelo aprensión en sus pieles. Temen, sí, temen mientras me burlo de ustedes ahora que la pureza de mi princesa envuelve mi ser restableciéndome la razón perdida.
¿Qué os importa a dónde iremos? No os preocupéis. Percibo que estáis alteradas. Calma, brujas de la noche, mi dama y yo, no pertenecemos a vuestro dominio, y de aquí saldremos para restituirles el  trono a los viles señores
¿Escucháis sus lamentos, sus voces pidiendo piedad? Son ellos, vuestro amo y sus prosélitos, sin DIOS que los oiga. Será mejor que vayáis por ellos, tal vez tengáis valor de sacarlos del fango,  o hundiros también vosotras. Guardad el señuelo con el que me cogisteis ¡Háganse a un lado, no me obstruyan la salida o en mi ira las arrastraré con mis manos hasta el pantano!



miércoles, 20 de septiembre de 2017

AÚN SANGRAN NUESTRAS VENAS

JAQUE AL NEOLIBERALISMO


Latinoamérica está más viva que nunca,
Y aunque debilitada y vendida
Por unos pocos poderosos
A otros pocos poderosos,
Tomaremos el ejemplo de esos héroes
Que con gallardía dieron su vida
Por vernos libres de cadenas.

Que no hay Imperio que no haya caído
Cuando el abuso despierta al león dormido
Que es símbolo de nuestros pueblos.

No nos demos por vencidos, ni bajemos la cabeza,
Hermanos latinoamericanos,
Que el futuro está en nuestras manos
Y no en las de los déspotas
Usurpadores del primer mundo
Que nos quitan lo que es nuestro
Hundiéndonos en la hambruna.

viernes, 11 de agosto de 2017

FANTASEANDO EN EL CERCO


No se puede, no se debe perdurar en el desconsuelo…Es imperioso extender las alas e ir en busca de la confianza para beber la dicha hasta atiborrarse.
Se impone prescindir del pretérito mandato que deroga las ilusiones, que encharca las risas, que silencia melodías destempladas de faringes vejadas. Hay que reparar las cuerdas vocales enmohecidas por años que saben a siglos, para expeler el rugido y que estalle en un ¡Basta, no soporto más la prisión, la presión, la ausencia de oxígeno! Apatía…inapetencia…indiferencia…
Sin embargo está escrito mi destino, y aunque el miedo me someta y mis sentidos se extravíen en pasajes sombríos, llegará el momento en que me quite la cincha que prensa mi cráneo tornando obtusa la razón. Sí, está decidido,  tomaré coraje para separar los párpados y admitir que este derrotero  por el cual peregrino, no es lo que quiero y si yo no quiero es porque no debo. Comienzo a comprender que NO es NO, sin ambigüedades, sin frenos ¡Basta de auto-imposiciones que resultan de preceptos caducos!
Cuando ose mirarte a los ojos, cuando mis labios se despeguen, cuando mi presencia se agite  ante ti, para despojarse de las migas de compasión, he de decirte:

-¡Deseo algo más que tu desdén! ¿Has notado el brillo en mis ojos?

Me dirás que sí, que hay un inofensivo resplandor que expone la decencia de mi esencia pero no es así. Si tuvieras el valor de resistir mi mirada, advertirás que ese brillo proviene de lágrimas…
Presta mucha atención pues hoy te digo adiós, derribo las murallas, abandono el disfraz de dócil orfandad, me niego al descrédito ¡No más humillación! Te diré adiós para siempre…
Una meta no muy remota me aguarda más allá de este confín. Hay la esperanza concreta de conocer el sentido del vocablo sinceridad.

Cuando me atreva a mirarte a los ojos, cuando mis labios se despeguen, cuando quite las migajas de altruismo que me ungen…A lo mejor… ¡Qué sé yo!…Es sólo un desvarío…

miércoles, 2 de agosto de 2017

EL AULLIDO DEL INCA

De este lado de la pradera, justo aquí, exactamente en el área en que me hallo, caen bolas de fuego que colapsan las entrañas y laceran la cordura. El aire no es aliado que acalle la agonía. El oxígeno, que resulta insuficiente para dilatar mis pulmones, se alía con el fuego potenciando su dominio; es entonces que la fiebre aumenta, la piel blanca se atrinchera en busca del color canela. La garganta se reseca pero quiero rugir, quiero y necesito gritar:

-¡Ayúdame, Señor! ¿No comprendes que ya no soporto esta sequedad? Dame de beber ¡OH, Dios! ¡Que la lluvia aplaque esta sed!

Allende la pradera, vislumbro los cerros que ocultan mi sagrado tesoro; que para ellos son escombros, y para mí, el recinto donde mis huesos han de reposar.
Allí ha de llover, siempre llueve en los cerros. Lluvia que refresca, lluvia que complace, lluvia que mitiga los ardores. El sol se asoma pocas veces, más no es abrazador, el sol es amigo y cómplice; concede el brío que requiere mi esencia mutilada.
Lágrimas, cual trozos de cristales que desgarran las retinas, brotan de mis ojos sedientos para hidratar esta capa fina que cubre mis pómulos esculpidos con cincel de bronce. Los cerros, los cerros, allí no habrá espejos que encandilen la razón.
¿Pero cómo haré para atravesar la pradera sin profanar el césped, sin remover los pétalos de las flores que presuntuosas se enarbolan destilando aromas, obsequiando colores? ¿Cómo traspasarlo sin que lloren los pimpollos, retoños de otoño que buscan primaveras? ¿Cómo haré si no tengo alas que me trasladen a los cerros donde el aire es puro y la brisa tibia?
Si fuera un gigante, si mis piernas fueran largas como río de aguas calientes que arrastra en su cauce contaminación impregnada de sangre, sangre que aun emana de la joven montaña y también de la antigua… Años que son siglos, siglos de quinientos años que evocan la aniquilación de la savia del longevo árbol que escapó de sus raíces… Si mis  piernas fueran sólidas como piedras talladas que se ensamblan proporcionando vida a la pira que devora vidas para alimentar a imaginarios titanes, pira en que inmolar es delirio de ídolos que prometen…
Si tus manos fueran elásticas, si pudieran extenderse y llegar hasta mí, saltaría el abismo, las cordilleras, las aguas tormentosas, incluso la pradera, sin pisar retoños, sin pisar el césped, sin pisar las flores.
Si tus manos alcanzaran las mías… Pero no se puede, tú no puedes, yo no debo…
Apenas cinco hálitos me quedan. En cinco segundos que es casi un lustro, todo habrá acabado.
Debo intentarlo, nada pierdo, si ya nada queda de este lado. Aridez, fatiga, ausencia de oxígeno, hastío. Sólo eso, y no es bastante.
Déjame inhalar las postreras moléculas, permíteme expandir los lóbulos, reservorios de existencia. Aguarda que tome valor y pegue el gran salto. Aguarda, aguarda, tal vez, me broten alas y consiga elevarme más allá de este plano. Saltar el barranco o sucumbir en la tentativa. De todos modos, ya estoy muerta. Creo…

Ilustración: "VIAJA CON EL VIENTO PLEGARIA MÍA"
Artista Plástico: Oswaldo Mejía

viernes, 2 de junio de 2017

BELLA Y TRISTE LLUVIA

Porque en tu esencia me encuentro,
Tus truenos me saben a música,
Tus relámpagos despiertan mis sentidos,
Por eso te amo, tormenta.


Excusa perfecta para los enamorados
Que se refugian de tus gotas heladas,
Aprovechan la dulce ocasión
Para conferirse amor.



Más la cruel realidad
Me muestra tu otra cara,
La de aquellas gentes
Que no tienen su morada.



Duermen en el suelo mojado,
No conocen la delicia
De una cama suave y tibia.
De los goces de la lluvia
¡Ellos no saben nada!




lunes, 29 de mayo de 2017

AY, AY, HAITÍ



Hace mucho que no sé nada de ti
Mi querido y sufrido Haití.
Se acallaron las voces,
Ya no importan tus dolores.

¿Se reconstruyeron tus calles?
¿Volvieron las familias a sus hogares?
¿Qué hicieron con las donaciones?
¿Las invirtieron en ti?
¿O Se repartieron el botín?

A mi se me hace que nada cambió,
Que los escombros siguen presentes
Ocultando el dolor de sus gentes;
Las familias disgregadas
En tierras lejanas y extrañas,
Los niños abandonados,
Los viejos, como siempre, olvidados
Sobreviviendo con lágrimas ahogadas.

Si te acostumbraste a sufrir,
Si ya no queda nada por saquear…
Por eso te olvidaron, Haití.
Estoy lejos pero me acuerdo
Aunque nada puedo hacer,
Sólo llorar tus penas
Como lloro las de mi pueblo
Con miserias sin tsunamis,
Terremotos o volcanes,
Pero al menos tenemos senderos
Que conducen a la esperanza
De ver grande a la nación.

De ti ya no queda nada
No se pronuncia tu nombre
¡Cuánto me dueles, Haití!

martes, 2 de mayo de 2017

LA REVELACIÓN EN LA VOZ DEL ANGEL (CAP. 8 ROMANCE DE BENAZIR Y JALIL)



      Levántate, Jalil, recobra asomo de pudor, si es que te queda. No será con sollozos y lamentaciones que le restituirás la vida que tú mismo le arrancaste.
 No te perturbes, no pertenezco a ellas, las féminas malignas. Ellas son la cerrazón, yo, el albor ¿No distingues mi luz? Soy el ángel que trajo a Benazir hasta tu apestoso universo, y lo hice porque ella fue fiel a tu amor, empero, fuiste incapaz de corresponderle, hombre del pantano.  No te culpo, pobre humano sombrío ¡Sois tan frágiles, vosotros, los hombres! Te faltó moralidad para guardar tu recato, aun cuando la mente te revelaba que ella estaba viva.
 Te apresuraste, Jalil. No supiste soportar, ni siquiera probaste escapar de aquí.
 ¿Acaso supusisteis que había contraído nupcias con Al-Zugabi, heredero del rey Muley Hacén? Si esa fue la causa de tu vileza, no eres digno de Benazir puesto que la juzgasteis mal, no la conoces lo suficiente para saber que ella nunca desistió de tu amor. Penetraste su interior, saboreaste de su néctar pero no apreciaste su esencia, eres tan ruin como las féminas del pantano.
Benazir nunca se sometió a la dinastía Nazarí, prefirió el cautiverio antes que permitir que  su ser fuera mancillado por otro que no fueras tú.  Padeció todas las vejaciones que una noble puede tolerar, y más también, pero todo lo soportó pese a que ella te suponía en el Paraíso. Escogió dejarse morir para reunirse contigo. Su piel lacerada, el piso frío donde descansaban sus huesos quebrantados, reducida a la condición de cautiva, soportó hambre, frío, peleó con rudos hombres que intentaban, noche tras noche, vejarla con la connivencia del Califa que, enfadado por su desobediencia, le arrancó la tiara y la encerró tras murallas de piedras moriscas.
Ninguno consiguió poseer a Benazir, fue más fuerte que tú, su amor era mayor que el que tú le profesaste. Nada logró derrumbarla, su cuerpo enclenque, su aspecto de pordiosera, no lograron sustraerle la nobleza de su alma. He ahí la razón de mi piedad. La traje hasta aquí. Lo que nadie pudo, lo conseguiste tú con tu espantosa confesión ¿Cómo pudiste libar fluidos demoníacos luego de haber probado las mieles de labios vírgenes y puros?
¡Ya basta! No quiero oír más sobre tus temores, sólo dime si te avergüenzas de tu flaqueza, dime si la amas más que a tu propia vida. Sólo así podré ayudarte, pero no digas falacias, no podrás engañarme ¡Engáñate tú, hombre del pantano! Recuerda que soy enviada de Alá y todo me es dado saber. Habla ahora o calla para siempre y olvídate de aquella noble princesa que perdió la tiara por su adorado Jalil. Si consigues convencerme que un puñal punza tu corazón al verla yerta, sin halito que la mantenga viva, seré yo quien te la devuelva. Te escucho, Jalil, mas no te demores; son muchos los que esperan por mí, a ellos auxiliaré, me iré llevando a Benazir conmigo. Partiremos ambas abandonándote por siempre en este sucio cenagal hasta que Alá se apiade de ti y te transporte al mundo de los muertos que purgan sus pecados.
No tan rápido, caballerizo. Has de expiar tu pecado aquí, muerto en vida, devorador de carroña, arrastrándote como serpiente por haber mancillado el amor que el Supremo te ofrendó ¡Pobre infeliz palafrenero! Pudiendo tocar la gloria, escogiste el infierno.
Ponte de rodillas, reclínate sobre ella, acaricia sus cabellos, posa tus labios en los de  Benazir, dale tu aliento y ella revivirá. Aun te ama, Jalil, hazlo… Sólo entonces seréis transportados por mí a ese paraíso virgen que aguarda a los creadores del nuevo orden.

domingo, 2 de abril de 2017

ASÍ ACONTECIÓ EL AMOR DE BENAZIR Y JALIL (PRÓLOGO DE LA NOVELA)



Engalanada con delicados lienzos de transparente seda

De mansas tonalidades persas,

Hallábase la dulce Benazir

En los jardines del Palacio.

Adornaba su cabellera

Una corona de diamelas

Extirpadas de verdosos follajes.

Perfumábale la tersa piel

El aroma de exóticas flores

Tan blancas como su tez.



Condenada por su padre a  despótica reclusión,

El cruel Califa Zulficar,

Custodiada por centinelas y damiselas

Tras  extensas almenas,

Malecones de piedras moriscas,

Eran murallón infranqueable

Para llegar a Jalil,

El moreno palafrenero

Que invadió de sueños a la niña

Con historias de dragones

Y seres alados que  entre estrellas deambulaban.



Mientras por él suspiraba,

Lamentabase de su mustia suerte

Al no abrigar en sus manos el corazón de su amado.

Privada del gozo de rozar su acanelada piel,

Lograba arrancar de las cuerdas

De su confidente y bienquisto Laúd,

Melancólicas letanías

Que  le hablaban de su venerado.

Más cuando  el llamado a la oración

Era reclamado por el ocaso,

Se le enlutaban los ojos

A la noble y sensible Benazir.



Arrebujada en su aposento,

Cautiva en fastuosa habitación,

Soñaba la joven en medio de su desdicha

Con traspasar las murallas

Y correr  a los brazos de su adorado mancebo

Que del otro lado esperaba ansioso

Las lejanas luces del nuevo amanecer

Abrigando la esperanza inútil,

De postrarse ante su noble niña

……

# ¡Alá, te lo suplico!
No permitas que cese el ardor,
Que no se extingan las lumbres
De este sagrado amor…#

……
*Ay, mi remota estrellita,
Hija de la constelación,
Abandonaste tu cielo
Para venir hacia mí.
Vislumbro tu brillo urgente
Reclamando penetrar por mi ventana.
Portadora de pasión,
Ya percibo tu aroma… Ya siento tu calor.*

……

#Soy cometa surcando los siete cielos,
Soy tu esclavo y tu señor.
Voy a trepar por tus sedosas trenzas
Y colmarte con mi pasión.
Más si nuestro destino escrito está
Ni la sentencia del Califa logrará impedir
Que aguarde toda mi vida para
Cubrir tu piel y henchir tu alma con mi amor. #

……

No logrando concretar

En este plano tan sublime devoción,

Se fugaron los amantes.

Jalil secuestró a Benazir

Ante el iracundo Zulficar.


Al ver mezclar su linaje con la plebe,

Congregó a las huestes de su ejército medieval

Que de inmediato fueron tras ellos

Mancillando y regando de inocente sangre las calles

De aquel desconsolado pueblo en duelo.



Aconteció en una noche prieta

Cual fauces de chacal famélico,

Noche de cerrazón.

Conspirando la galaxia toda,

Suprimió el fulgor de los resplandecientes astros

Que iluminaban la bóveda

Del reinado de Granada.


Más no hubo desasosiego en la aldea

Por la negrura imperante

Cuando distinguieron en el cielo

A dos estrellas fugaces.

miércoles, 29 de marzo de 2017

YO DECIDO


Cuánto tiempo malgastado
Buscando en el afuera
Lo que no está en mi interior.

Cuántas circunstancias
Ajenas a mi esencia
Que acepté por correctas.

Cuánta consternación
Por lo que he extraviado
Y que nunca fue mío.

Cuánto derroche de lágrimas
Para quien no valía
Ni un céntimo mi vida.

Cuántas palabras
Que se ha llevado el viento
Más allá de la nada.

Pero aún me resta tiempo
Para vivir a mi modo,
Para vivir a mí antojo.

Hoy soy fiel a mí misma,
Me apego a mis creencias,
Sean condescendientes…
¡No me impongan las vuestras!

lunes, 20 de marzo de 2017

PORQUE NUNCA FUE


Toda una vida prometida. Amor eterno, pasión desenfrenada. Horas, semanas, meses que fueron construyendo esa morada, refugio de enamorados.
Ella lo esperaba cada mañana con una sonrisa y el desayuno preparado, y él se dejaba mimar porque le hacía bien sentirse amado por esa menuda y bella mujercita que había dejado todo por él: su familia, sus amigos, su propia vida fue pospuesta en beneficio de ese moreno, alto, bello, de labios delicados, de palabras apacibles, de fuego en las entrañas, hoguera  que la remontaba al cielo.
 Fue esa mañana en que él descubrió una lágrima en el rostro de ella… ¿Cómo era posible que esa niña tan alborozada, tuviera alguna pena? No lo pudo soportar.
Un segundo, sólo un segundo bastó para pegar un portazo y huir de esa morada habitada por un fantasma del pasado…


Autora: Myriam Jara- Navegante literaria
(Derechos protegidos en el Registro de la Propiedad Intelectual)

lunes, 20 de febrero de 2017

NO MIRES


Con igual destreza con que hilaba sus trenzas del color de la luna menguante, que arrastraba tras ella, enmarañadas en sus piernas, con esa maestría que los años de experiencia la vuelven innata, así, ágilmente, batía las manos removiendo en ellas el destino, mi destino que irremediablemente se cumpliría sin que yo pudiera hacer nada al respecto pues… ya todo estaba dicho, escrito, planificado desde los tiempos divinos, los tiempos de Dios, siglos para mí, un hálito para Él ¿Qué sentido tenía, dadas las circunstancias, transportar al presente esas lágrimas que habría de verter en un futuro no muy lejano?

- Ración infinita de líquido salobre brotará de tus ojos por ser poseedora del signo- pronunció con la voz impasible del que está preparado para vaticinar sufrimiento, amores mancillados, traiciones, maldiciones que recaerán como sangrientas espadas destrozando esos sueños que archivaste en un cofrecito alado, esperando el momento de lanzarlo al aire para que tus deseos te sean conferidos. Pero no, no había ilusiones, el cofrecito protegía desvaríos de mi existencia presagiando espejismos.

- No quiero saberlo.
- Pues aquí acudiste, yo no te traje, y aquí te quedas- La altanería dejaba expuesto su ego; ella, la señora de las visiones, se nutría de angustias e ingería expiaciones.

Me levanté de la silla, me situé tras ella y emprendí la peliaguda tarea de deshacer sus trenzas con la intención de  distraerla; quizá volviera a hilar sus trenzas y se olvidara de mí  y mi estremecida apariencia.

- El signo que traes no se puede subsanar, es señal incorruptible puesto que el sol se instaló en la manivela de la bóveda el día que te corporizaste para cumplir con el hierático propósito de rectificar tu oscurantismo, justo allí, en el espacio en el que nunca serás invisible pues tus cualidades tendrán la fosforescencia que brille por sobre el resto de los humanos, y siendo imperioso para ellos, los opacos, los que no tienen nada bueno para ofrecer, hacer de tu existencia un mundo de desgracias, te fustigarán hasta llevarte a la autodestrucción.

- ¡No es cierto, estás mintiendo! Toma tu paga y cierra la boca pues yo no te creo- Las monedas de oro arrojadas en su rostro se unieron en una tiara que engalanaron su extensa cabellera, ahora de un bruñido digno de un ser candoroso, y que la dócil brisa meneaba ocultando su rostro tras la espesa melena.

Alas se le desarrollaron ante mi aturdida contemplación. Enrolló la cortina que separaba el gabinete donde nos encontrábamos del resto de la vivienda y una enorme esfera de cristal apareció ante mí.
No tuve tiempo de huir, ella, la pitonisa, me tomó de un brazo y juntas penetramos en la extraña burbuja. El cielorraso se abrió como si fuera una compuerta para darnos vía libre en un vuelo que nos transportaría a un destino inesperado: El pasado, ingrato y penoso pasado que no deseo recordar pero he de mirar pues ella clavó agujas en mis párpados, impidiéndome cerrarlos. No era tanto el dolor punzante en mis membranas como aquello que veía.

La niña pequeñita, sentada en un rincón, lloraba mientras sus pares hacían un círculo en torno a ella.
- Ronda, ronda, ronda de la tonta blonda, ronda, ronda, ronda de patitas de tero, ronda, ronda, ronda de la mal querida- Canturreaban los perversos niños.

Avanzamos una década y descubro a la menuda adolescente de trencitas doradas y calza corroídas, arrebujada en el lecho, los ojos vidriosos, suplicando a su Dios que le manifieste el amor, pero el amor no llegaba.
- Llora, llora, llora niña linda, llora, llora, llora que me gusta sentir tus gemidos en sombrío encierro, llora, llora, llora mujer que divulga carencias, llora, llora, llora con esos ojitos opacos y yermos.

Dos décadas más. El tiempo no es tiempo, el tiempo es emisión que encandila mi visión, más cuando la esfera se detiene, allí está ella, la hembra fecundada.
- Llora, llora, llora mujer que da vida, llora, llora, llora mujer egoísta, llora, llora, eternamente llora por tener aquello que menoscaba nuestra imposibilidad.

A la velocidad de la luz, damos un giro y avanzamos veinte lustros hacia el futuro. Intento comprender ¿Quién es  la anciana que con valentía afrontó los fantasmas, traspasando con fiereza, huracanes y volcanes, y ahora, vencida, espera la partida?
- Llora, llora, llora anciana de huesos enfermos; llora, llora, llora anciana sin dueño; llora, llora, llora, tu final se acerca, y aquí estamos nosotros rodeando tu lecho de muerte; llora, llora, llora mientras nosotros reímos y cantamos la sacra letanía de tu agonía; llora, llora, llora, y llévate el estigma que fue tu compañía.


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